• Lugares subterráneos

    Dhan Zunino Singh

    Lugares Subterráneos, la exhibición del artista turco Ali Kazma, reúne una serie de videos de distinta duración que pasan en loop, en los que prevalece una mirada fotográfica. Dispuestas en pantallas de diferentes tamaños, las obras se presentan en forma individual, dípticos o trípticos. En su propuesta subyacen ideas caras a los debates sobre la modernidad y sus formas materiales en diálogo con las relaciones entre naturaleza y cultura, trabajo humano y tecnología, e incluso podemos encontrar algunas reflexiones sobre la vida y la muerte.

    Tres bobinas de cobre se representan en un tríptico. Las bobinas ruedan lentamente evocando la imagen tubular de la cañería con la que se publicita la exhibición. Esta obra, llamada Eléctrico (2017), sin dudas es un guiño a la arista infraestructural que tienen otros videos. Sin embargo, en esta primera sala, Eléctrico comparte espacio con tres obras que dialogan fuertemente entre sí y cuyo foco está centrado en la técnica y el trabajo manual: primero, un video sobre un trabajo artesanal y milenario como el del calígrafo, la pluma y la tinta dialogan en oposición con varias pantallas en la pared de enfrente que muestra el trabajo burocrático de sellar formularios. Singular y artesanal frente a repetición y masividad. Pero ante esta dicotomía entre trabajo artesanal y mecánico, el autor resuelve muy bien con un tercer trabajo que combina ambos aspectos: la tarea de un relojero.

    En la segunda sala las dicotomías persisten pero sin una tercera lectura de síntesis. Dos videos en la misma pared representan naturaleza y cultura pero también vida y muerte, o el trabajo humano/artesanal frente al trabajo tecnologizado: se aborda, por un lado, la tarea de un taxidermista y, por el otro, la creación de un robot. En el primero lo muerto, los cuerpos de los animales siendo desollados y embalsamados (como una muerte que trasciende). En el segundo, el cuerpo antropomorfo de un robot blanco y el laboratorio y máquinas que le dan vida (artificial).

    En la misma sala se presentan tres obras sobre infraestructuras: Bóveda, Norte y Mina. Emplazadas en paisajes remotos y desérticos, algunas contienen historias políticas detrás. Norte es una ex mina de carbón que estuvo bajo el régimen soviético y Mina es una ex salitrera que sirvió de campo de concentración durante el régimen pinochetista. Sin embargo, sólo Norte contiene las huellas políticas en su propia arquitectura. Los edificios monumentales soviéticos que contenían escuelas, gimnasios y teatros (pilares para la construcción de una sociedad moderna que creía en la formación del cuerpo, mente y espíritu). La mina de carbón, por lo tanto, no era solo una unidad productiva sino social, aún en su locación remota. En Mina, una infraestructura mucho más modesta, convive el metal herrumbrado de máquinas, almacenes y tanques de agua con la arquitectura en forma de regimiento de edificios de ladrillos de barro. El rojizo de la mina chilena contrasta con el blanco y negro de la mina soviética.

    Neutral en sus colores y soberbia en su forma de arquitectura high-tech es Bóveda, un espacio de almacenamiento global de semillas. Al igual que las otras infraestructuras, prevalece la imagen del paisaje, los edificios, máquinas pero no humanos, sino sus huellas –guantes, anteojos y ropa de trabajo, etcétera–. Los conos de hielo, dentro de este edificio que se inserta en la montaña como un gigante rectángulo de hormigón pero que por dentro tiene una estructura de túneles y salas de almacenamiento, dan la sensación de abandono.

    Lo que caracteriza a Mina y Norte es que son ruinas de la modernidad industrial. Allí predomina el pasado. Pero en las tres se resalta la quietud que es solamente interrumpida por pequeños movimientos que produce el viento al mover la nieve o algún objeto, o la aparición de algún animal. Aquí la marca de la huella del trabajo humano colectivo, a diferencia de los oficios que representa Kazma, está en la escala de edificios, túneles, máquinas, infraestructura.

    En cambio, Subterráneo, la obra que da nombre a la muestra, representa la relación entre trabajo humano e industrial. La producción de tuberías de acero es en gran escala pero el trabajo de la máquina es supervisado por el ojo y cuerpo humano que se mete en los tubos para hacer control de calidad. Aquí el movimiento circular de los caños remite tanto a lo tubular de Eléctrico como a una séptima obra que representa el oficio del ceramista. El modo en que se da forma a una vasija, la arcilla girando mientras el ceramista interviene con su mano, evoca al giro de los tubos en su terminación. Nuevamente, hay un hilo conductor a pesar de los cambios de escala entre el trabajo artesanal y el industrial.

    El término “subterráneo” puede evocar muchos sentidos, desde la representación atávica como inframundo a un sistema socio-tecnológico como el transporte urbano o políticamente como contracultura. Sin embargo el título de la exhibición, Lugares subterráneos, denota la importancia de la espacialización: esto es, algo que está debajo, que subyace, una infra-estructura. Y esto último es muy bien representado por las cañerías que habitan el subsuelo de la ciudad conduciendo flujos que son vitales a ésta, pero también por las otras obras. En ellas se refuerza la idea de la infraestructura como soporte, sistema dotado de una ingeniería, así como de una arquitectura.

    Pero para el título de la exhibición se ha elegido lo subterráneo como metáfora de lo visible/invisible, tratando organizar el resto de las obras en esta clave de lectura. Podríamos agregar a esta metáfora, la pregunta por el modo en que Kazma hace visible lo invisible, haciendo de lo subterráneo no un lugar sino un modo de ver. En este sentido, podría pensarse en una mirada invertida o una mirada desde abajo, que interroga el orden de lo que está arriba, de lo que es visible. Aquí observo la potencialidad de la mirada desde abajo que hace foco en el trabajo y sus productos en diferentes escalas: desde el reloj a una mina, porque son el trabajo y las cosas las que posibilitan nuestra vida social; esto es, lo subterráneo como punto de vista que alumbra las cosas y acciones que actúan de soporte o hacen de infraestructura a lo que llamamos lo social.

    Vista de sala de Lugares subterráneos de Ali Kazma. Fotografías: UNTREF Media
    Vista de sala de Lugares subterráneos de Ali Kazma. Fotografías: UNTREF Media
    Maestro relojero, 2006. © Ali Kazma
    Bóveda, 2015. © Ali Kazma
    Norte, 2017. © Ali Kazma
    Mina, 2017. © Ali Kazma
    Subterráneo, 2016. © Ali Kazma

    La Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) ha realizado los mayores esfuerzos para localizar a los posibles titulares de derechos de las obras de terceros reproducidas en esta publicación. Por cualquier omisión que pudiera haberse dado por favor contactarse con revistadeestudioscuratoriales@untref.edu.ar.

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