Frente al asedio a las Humanidades, pensar el pasado para disputar el futuro
Un conversatorio virtual reunió a especialistas de universidades nacionales e internacionales para reflexionar sobre el lugar de las ciencias sociales, la universidad pública y el valor del estudio del Cercano Oriente Antiguo.
29-04-2026
La actividad, organizada por el Instituto de Estudios Históricos (IEH), reunió a los especialistas Diego Barreyra Fracaroli de la UNTREF en carácter de coordinador, Gonzalo Rubio de la Penn State University, Andrea Zingarelli de la Universidad Nacional de La Plata y Marcelo Campagno de la Universidad de Buenos Aires y el CONICET. Ellos compartieron miradas sobre el lugar de las Humanidades frente a los desafíos políticos, culturales y educativos de la actualidad. Marcado por el contexto de un fuerte y crudo cuestionamiento a la universidad pública, el ajuste sobre el sistema científico y el avance de discursos que ponen en tensión el valor de las Humanidades, el conversatorio virtual “Asedio a las Humanidades. Reflexiones en el campo del Cercano Oriente Antiguo” abrió un espacio de reflexión y debate sobre el papel de la historia, las ciencias sociales y la producción de conocimiento en el presente.
Desde el inicio del encuentro, el eje estuvo puesto en una pregunta tan urgente como profunda: ¿qué pueden aportar la historia y las ciencias sociales para comprender el presente y disputar el futuro?
A lo largo del conversatorio se destacó que la universidad pública no solo representa una posibilidad concreta de acceso a la educación superior, sino también un espacio de formación humana, social y política. Incluso cuando las trayectorias académicas no concluyen en un título, el paso por la universidad deja herramientas duraderas: formas de pensar, de preguntar y de construir sentido de manera colectiva.
En esa línea, las y los especialistas remarcaron que el estudio de las sociedades antiguas permite reconocer otras formas de organización política, cultural y religiosa, al tiempo que abre una mirada crítica sobre el presente. Comprender al otro en su propio contexto histórico, sin trasladar categorías actuales, apareció como una herramienta fundamental en la formación de historiadores e investigadores. Además se reflexionó sobre el uso creciente de lenguajes históricos, religiosos y simbólicos en la política contemporánea. Frente a eso, se insistió en la necesidad de sostener una lectura crítica que permita diferenciar el análisis riguroso de las fuentes de las apropiaciones anacrónicas del pasado para legitimar posiciones actuales.
La docencia, la investigación y la divulgación científica surgieron, a su vez, como espacios centrales de resistencia y construcción colectiva. Llevar el conocimiento a las aulas, a las escuelas y a los espacios públicos no implica solo transmitir contenidos, sino abrir preguntas, generar debates y fortalecer el pensamiento crítico.
Sobre el cierre, una idea atravesó toda la jornada: pensar el pasado también es una forma de intervenir en el futuro. En tiempos de incertidumbre, la historia y las Humanidades continúan ofreciendo herramientas indispensables para imaginar sociedades más democráticas, más humanas y abiertas a la pluralidad de voces.
Quienes quieran volver a ver el conversatorio pueden ingresar en el siguiente enlace.

