Una vocación hecha sonido
La historia de la graduada Julieta Mascaro refleja cómo la UNTREF forma profesionales capaces de transformar su vocación en herramientas concretas para mejorar la calidad de vida de las personas.
28-04-2026
Formarse en la universidad pública no solo implica adquirir conocimientos técnicos: también significa descubrir vocaciones, ampliar horizontes y construir un proyecto de vida. La historia de la graduada de Ingeniera de Sonido por la UNTREF Julieta Mascaro refleja con claridad ese camino de transformación personal y profesional.
Hoy Julieta trabaja en una empresa dedicada a implantes auditivos, donde brinda soporte clínico a otorrinolaringólogos, cirujanos y audiólogos. Su tarea cotidiana está directamente vinculada con mejorar la calidad de vida de las personas, acompañando procesos que permiten recuperar la audición y, con ella, una parte esencial de la vida cotidiana. “Es súper gratificante cuando el paciente te agradece y ves que la gente puede seguir su vida en forma normal”, expresó al describir una experiencia profesional en la que el sonido trasciende lo técnico para convertirse en una herramienta concreta de inclusión, bienestar y transformación social.
Ese presente profesional comenzó a gestarse durante su formación en Ingeniería de Sonido, una carrera que inicialmente eligió por su vínculo con la música, pero que con el tiempo le abrió nuevas perspectivas. “Mi infancia siempre estuvo vinculada con la música. Toco guitarra desde los 8 años y, a medida que fui creciendo, sentía que tenía que estudiar algo que tuviese que ver con eso”, recordó. Sin embargo fue durante el segundo y el tercer año, a partir de las materias relacionadas con la acústica, cuando encontró el eje que terminaría marcando su camino laboral. “Vimos cómo el ser humano funciona como un micrófono y cómo también procesamos el sonido que nos rodea”, señaló. Ese acercamiento a la percepción humana del sonido despertó en ella un profundo interés por la audiología y transformó su mirada sobre el campo profesional al que podía aspirar. “Cuando escuché la charla sobre cómo funciona la audición humana me di cuenta de que esto era increíble”, contó.
En ese proceso, Julieta también destacó el valor de las propuestas académicas complementarias que ofrece la UNTREF, una de las fortalezas de la institución. La posibilidad de acceder a cursos paralelos a la carrera, como el de Fisiología Auditiva, dictado por el profesor Santos Tieso, que le permitió profundizar su formación y ampliar aún más su horizonte profesional. Fue justamente esa combinación entre formación de grado, propuestas extracurriculares y acompañamiento académico la que contribuyó a cambiar su paradigma sobre lo que podía hacer con su vocación. A partir de allí, comenzó a investigar sobre el funcionamiento del implante coclear y los audífonos, trazando un camino que la llevó al lugar en el que hoy se desempeña.
Para Julieta, la UNTREF fue mucho más que el lugar donde estudió una carrera: fue el espacio que le permitió crecer, descubrir nuevas posibilidades y proyectarse profesionalmente en un campo desde el que hoy contribuye a mejorar la vida de otras personas. “Cuando uno elige desde el motor de lo que le gusta hacer, se hace mucho más fácil”, afirmó.
También recordó con emoción el momento de su graduación, que ocurrió en pandemia y con defensa de tesis virtual. Lejos de vivirlo como una experiencia deslucida, destacó la dimensión afectiva de ese cierre: “Pude tener a mis dos abuelos conectados viendo cómo defendía mi tesis”.
Al mirar hacia atrás, resume su paso por la Universidad pública como una etapa decisiva y profundamente transformadora: “Fue el lugar en donde pude crecer profesional y personalmente para lo que yo quería hacer en la vida”, concluyó.

