Tango, folclore y universidad: una propuesta para preservar y transmitir la cultura popular
La Escuela de Tango y Danzas Tradicionales desarrolla propuestas de formación, investigación y extensión que articulan saberes académicos y expresiones centrales de la cultura popular argentina.
18-06-2026
A través de cursos, seminarios, actividades abiertas a la comunidad y la Diplomatura en Enseñanza de Baile de Tango, la Escuela de Tango y Danzas Tradicionales construyó un espacio de encuentro entre estudiantes, docentes, investigadores y artistas interesados en profundizar el conocimiento de estas expresiones culturales. Con más de 4500 estudiantes que pasaron por sus aulas y con cientos de presentaciones artísticas realizadas en sus 25 años de historia, se consolidó como un ámbito de referencia para la difusión y el fortalecimiento de la cultura popular.
Para sus fundadores y coordinadores, Lilia Pinasco y Martín Adler, uno de los objetivos centrales de la Escuela fue trasladar la enseñanza del tango al ámbito universitario y enriquecerla con herramientas pedagógicas específicas. "Impulsamos la creación de la Escuela para que quienes estuvieran interesados en conocer esta expresión auténtica y genuina pudieran acceder a herramientas y metodologías que enriquecieran su formación", señalaron. Según explicaron, el ámbito universitario aporta herramientas propias de la planificación, la pedagogía y la didáctica que permiten construir propuestas formativas diferenciadas. En ese sentido, destacaron que el perfil de quienes se acercan a la Escuela también fue cambiando con el tiempo. “Hoy buscan una formación integral, en donde convivan las distintas expresiones del tango como baile, música, letra, poesía, voz e historia”, afirmaron.
La propuesta combina actividades artísticas, académicas y de extensión y promueve el encuentro entre personas de distintas edades, trayectorias y procedencias. A lo largo de estos años, además de desarrollar cursos, seminarios y la Diplomatura en Enseñanza de Baile de Tango, la Escuela participó en más de 500 presentaciones en ámbitos educativos, culturales y sociales, además de organizar foros, charlas y jornadas vinculadas con el tango y las danzas tradicionales.
Estudiantes con perfiles diversos
El alcance de la propuesta también se refleja en las experiencias de sus estudiantes. Lea Friot, oriunda de Francia, llegó a Buenos Aires impulsada por su interés en conocer en profundidad el universo del tango. “Me enamoré del tango porque es un baile muy completo y porque tiene una dimensión sanadora a través del abrazo”, contó. Su búsqueda la llevó a la Argentina con el objetivo de comprender mejor sus orígenes y su historia. “La formación permite intercambiar con musicalizadores, bailarines, historiadores y músicos. Eso posibilita un acercamiento real y completo al tango y no solamente al baile”, destacó. También señaló que antes de llegar imaginaba al tango como una presencia cotidiana en todos los ámbitos de la vida argentina, pero descubrió una realidad más compleja. Esto reforzó su interés por conocer los distintos contextos culturales e históricos que dieron origen a esta expresión artística.
La experiencia de Pablo Brizuela muestra otro de los perfiles que conviven en la Escuela. Tras jubilarse y disponer de más tiempo para profundizar una pasión de toda la vida, decidió sumarse a la formación universitaria. “Quería perfeccionarme y me gustó mucho el ambiente académico”, explicó. Entre los aspectos más enriquecedores de su recorrido destacó la posibilidad de acceder a contenidos pedagógicos y teóricos que no había encontrado en otros espacios de formación. “En todos los lugares donde estudié baile nunca recibí una formación pedagógica tan rica como la que recibí de los docentes de UNTREF”, afirmó.
Para Pinasco y Adler, uno de los principales logros de la Escuela ha sido precisamente la capacidad de convocar a personas con recorridos muy diferentes alrededor de un mismo interés cultural. En ese sentido, consideran que el tango y las danzas tradicionales continúan siendo herramientas valiosas para promover el encuentro entre generaciones, fortalecer los lazos comunitarios y mantener vivas expresiones que forman parte del patrimonio cultural argentino. “Tenemos que seguir motivando a los jóvenes para que se acerquen a estas actividades y continúen construyendo este camino de integración e intercambio generacional”, concluyeron.

