A 50 años de la Noche de los Lápices: un pasado que sigue interpelando al presente
Matías Cerezo, director del Centro de Estudios de Memoria e Historia del Tiempo Presente, reflexionó sobre uno de los acontecimientos de la última dictadura cívico-militar y destacó el legado de compromiso colectivo de los jóvenes.
16-09-2026
La Noche de los Lápices es un acontecimiento que permanece en la memoria colectiva argentina después de 50 años. La vigencia de esta emblemática violación de derechos humanos fue objeto de análisis por parte del director del Centro de Estudios de Memoria e Historia del Tiempo Presente (CEM) Matías Cerezo. Sostuvo que su conmemoración representa una oportunidad para pensar qué puede decir aquel pasado sobre el presente.
Entre el 8 y el 21 de septiembre de 1976 fueron secuestrados diez estudiantes secundarios de La Plata, seis de los cuales continúan desaparecidos. Cerezo remarcó que estos hechos deben comprenderse en el marco de la política represiva que la última dictadura desplegó sobre el sistema educativo. “El 21% de los desaparecidos fueron estudiantes o docentes. El mayor porcentaje corresponde al movimiento obrero, pero el segundo, al ámbito educativo”, señaló.
El especialista también advirtió sobre una de las interpretaciones que quedaron instaladas en la memoria colectiva: que los jóvenes fueron secuestrados exclusivamente por su participación en los reclamos por el boleto estudiantil. “Fue un motivo, pero no el único. Uno podría pensar que fueron varios los motivos por los cuales la dictadura puso el foco en esos diez estudiantes”, explicó.
Para Cerezo, la consigna “Los lápices siguen escribiendo” conserva plena vigencia. “La desaparición forzada de personas no terminó. Esos seis desaparecidos siguen desaparecidos. Los perpetradores nunca dijeron dónde estaban esos cuerpos y, mientras no lo digan, también se sigue cometiendo ese delito”, afirmó.
En ese sentido, planteó que el 50° aniversario permite volver sobre el acontecimiento desde los desafíos actuales. “Es una oportunidad para pensar qué nos dice ese pasado sobre este presente. Uno de los valores fundamentales que nos transmitieron esos jóvenes fue el compromiso colectivo y la honestidad intelectual en esa lucha. Son legados que siguen en pie y nos pueden guiar en este presente oscuro que vivimos”, sostuvo.
Desde el CEM, la conmemoración se inscribe en un trabajo permanente alrededor de la memoria, el pasado reciente y el terrorismo de Estado. Durante este año, el Centro lleva adelante una serie de pódcasts con entrevistas a autores e investigadores que publicaron trabajos sobre el período.
“La socialización de lo que pasó sigue siendo importante”, afirmó Cerezo. También destacó el compromiso de la Universidad con la transmisión de la memoria y la defensa de los derechos de los estudiantes. “El compromiso de toda la universidad para que no vuelva a suceder aquello que sucedió está más que demostrado”, concluyó.

