Presentación

CIENCIA HOY - SIEMPRE

Con el advenimiento de la democracia hace ya más de 40 años, no solo la sociedad volvió a ejercer su derechos plenos como ciudadanos libres y soberanos en la decisión de su presente y futuro, sino que también se volvió un derecho social y no un privilegio de unos pocos la práctica y el trabajo científico y por sobre todo, el ejercicio formal del pensamiento crítico, basamento fundamental de toda comunidad libre.

Las ciencias se transformaron en un puente fundamental en la ideación de un estilo de país soberano en conocimiento y tecnología posible, con constitucionalistas que visitaban los laboratorios de investigación, con pensadores del porte de Gregorio Klimovsky quien, como sociólogo y epistemólogo, lideró en el retorno a la democracia el epicentro de las ciencias de la vida en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Todo este clima derivó en una multiplicación de miles de jóvenes que se sumaron como trabajadores activos al campo del pensamiento dialéctico con proyección de aplicabilidad y transferencia no solo a la propia patria, sino también a toda la región. Esto no fue producto ni del azar ni de la magia, fue una consecuencia directa de una política cultural a nivel nacional que abrazó el pensamiento científico como eje de un conocimiento inclusivo que trasvasa límites sociales y fronteras territoriales, promoviendo el bien común a partir de los saberes abiertos  con capacidad de movilidad social. Producto de esta postura ética fue el impulso de la biología molecular con su potente y transformadora transferencia tecnológica al país todo, la cual prácticamente estaba censurada durante la última dictadura cívico-militar, al igual que numerosas casas de estudio superior y líneas de investigación del campo de las ciencias humanísticas, sociales y de la salud mental. El conocimiento “revelado” y “dictado” por la dictadura fascista fue entonces redentoramente desplazado por un conocimiento científico expandido sobre un fondo cultural de explosiva actividad artística, de la cual no más restaría citar el siluetazo que brotó esplendoroso en aquella “primavera democrática”.

Qué indica esto, que la cultura de una sociedad se expresa de modos pluridisciplinares, estableciendo un círculo virtuoso donde las artes que trabajan expandiendo la frontera del sentido común, habilitan nuevas formas simbólicas posibles de ser sentidas, telón de fondo sobre el cual la práctica científica podrá imaginar nuevas formas de pensar el mundo a investigar y generar cambios de paradigmas superadores de modelos agotados en sus propias lógicas de productividad y pensamiento. Uno de los tantos, pero de los más relevantes epifenómenos de todo este renacer creativo fue la invención autogestiva de la revista de divulgación científica hecha por los investigadores más brillantes del país, CIENCIA HOY, quienes inspirados por la escena ascendente también de la apertura democrática en la hermana república del Brasil, promovió su potente ciencia, con la creación de CIÊNCIA HOJE, modelo sobre el cual se construyó nuestra edición vernácula.

Han pasado cuarenta años de democracia, y los últimos cuarenta años más potentes del campo creativo con una escena cultural y artística vibrante de identidad y un desarrollo científico nacional que puso de pie una nueva forma de entender la tecnología, la biomedicina y un humanismo identitario nacional. Quien es soberano sobre su propio campo creativo y generador de conocimiento puede pensarse como un ser libre con proyección virtuosa a un futuro redentor como construcción colectiva.

Es desde esta perspectiva que hoy la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) asume la responsabilidad histórica de cuidar este acervo documental de casi cuarenta años de transferencia de cultura científica a la sociedad en un formato de acceso abierto,  libre y público para todos. Asume también el desafío de continuar con la tradición de excelencia que los científicos argentinos inauguraron con CIENCIA HOY y CIENCIA HOY de los CHicos, entendiendo que la educación científica y el pensamiento crítico comienzan cuando damos los primeros pasos en nuestras vidas, con esa mirada perceptiva que lo absorbe todo con el tacto y la curiosidad para luego transformarlo con el correr de la experiencia y los años en preguntas dialécticas, superadoras de toda contingencia ponzoñosa que nos pueda acechar. Una sociedad que le brinda a sus niños libertad de pensamiento, cosecha adultos que construyen un mundo creativo de inclusión y  previsión social de excelencia.

La revista se anida en el Centro de Arte y Naturaleza del Instituto de Investigación en Arte y Cultura (IIAC) de UNTREF, porque entendemos como arte toda actividad humana que tiende a mejorar la relación consigo mismo y con la sociedad toda, una definición que da Plinio el Viejo en su inmensa obra Historia Natural, fuente de consulta ineludible para saber qué pensaban los clásicos respecto de las lógicas de lo viviente, base de la ciencia y el arte de occidente. Como los clásicos, también entendemos la naturaleza como ese fondo sensible, documental y matérico a partir del cual toda actividad cultural emerge, tanto las ciencias como las bellas artes, dos formas virtuosas de aprehender el mundo en el cual estamos inscriptos: una desde una perspectiva racional y universal, la otra desde el punto de vista sensorial y subjetivo situado en la persona, conformando estas dos estrategias o modos de conocimiento la virtuosa herramienta con la cual nos adentramos en el misterio de la vida. Trazar puentes entre prácticas de conocimiento que responden a lógicas de pensamiento diferentes es una forma de ampliar el horizonte de lo cognoscible, tarea que el campo científico expandido abraza desde hace más de cuatro siglos de investigación y desarrollo.

Dr. Pablo La Padula 

 

COMO NIÑOS -  CIENCIA HOY de los CHICOS

La ciencia  es un modo perceptivo de estar en el mundo a través  de articulaciones lógicas, hipotéticas y deductivas. La ciencia es el gran juego de hacer preguntas, de narrar historias con la potencia de modificar nuestras vidas a partir de hacer una inmersión en el mundo que habitamos.

CIENCIA HOY de los CHicos se concibe hoy más contemporáneo que nunca, porque el mundo finalmente se asume en un giro ambientalista percibido a través del cuerpo, y es a partir de esa experiencia que se genera un conocimiento situado en los seres vivos y su territorio. 

Es el niño justamente quien se halla situado en un estado máximo de absorción de mundo, a la vez que le resulta inherente coser con ideas o narraciones la percepción  de ese mundo que nos llega fragmentada por nuestra limitada constitución fisiología. Es así que los humanos devenimos narradores de historias o por decirlo de otra forma, constructores de hipótesis que trazan una posible articulación lógica entre esos sucesos fragmentados.

El niño desde este punto de vista es un hacedor de mundos, a través de su curiosidad, a través de su vivencia corporal, donde todo lo experimenta desde su propio cuerpo. Aprender como niños significa volver a hacer una inmersión en lo originario-natural, donde sentimos y luego existimos, donde todas las preguntas son correctas, y si nos equivocamos es sencillamente al responderlas. Los sentidos de los niños no engañan, lo que engaña es una  especulación posterior a través de un campo de opiniones mal llevadas del mundo de los adultos, que tan solo el cultivo del pensamiento crítico puede remediar.

CIENCIA HOY de los CHicos intenta aprender a ver el mundo a partir del gran juego de las  preguntas, de armar historias o hipótesis como posibles modos de estar en la vida,  siempre dialécticas,  derivativas, abre mundos, con la mirada curiosa, desmarcada de retóricas y jerarquías disciplinares. En definitiva, CIENCIA HOY de los CHicos propende a percibir el mundo haciendo una inmersión en la naturaleza humana sensible en la búsqueda  de inspiración y refugio en ese edén perdido, para diseñar una vida adulta plena de curiosidad, armonía y trascendencia vital.

Por estas razones consideramos que la educación científica comienza en el jardín de infantes, o mejor dicho en  nuestros hogares al dar nuestros primeros pasos, a través de los cuales, cultivando la mirada y el pensamiento, podremos delinear un futuro mejor.

Dr. Pablo La Padula