• El ejercicio curatorial como construcción autobiográfica. Pública de Marcos López

    Lorena Mouguelar

    Esta reseña de la muestra Pública curada por Marcos López ofrece una lectura en contexto de su trabajo curatorial para el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario. En primer lugar, se ubica el proyecto en el marco de un conjunto de exposiciones que tienen como objetivo proponer nuevos acercamientos al patrimonio del Museo Castagnino+macro. En segundo término, la muestra se inscribe en una trayectoria artística en la cual la cita constituye un aspecto significativo del proceso creativo. Finalmente, se analiza el sentido dado en este caso particular al ejercicio curatorial.

    El 2017 es un año de festejos para el Museo Castagnino+macro. Se cumple el 80° aniversario de la inauguración de una sede propia para el Museo de Bellas Artes de Rosario, fecha que a su vez constituyó el inicio de una gestión moderna y progresista dentro de las instituciones culturales rosarinas. Me refiero a la labor iniciada en diciembre de 1937 por Manuel Castagnino al frente de la Dirección Municipal de Cultura y por Hilarión Hernández Larguía como director del Museo. Durante el período en el que este último estuvo a cargo de la institución, su acervo creció exponencialmente en virtud tanto de los vínculos con coleccionistas locales como de una política de franco apoyo al arte moderno argentino y rosarino en particular, que se manifestó, entre otras medidas, a través del ingreso de numerosas obras por premios en salones, adquisiciones directas o recepción de donaciones de los mismos autores.

    La celebración de este nuevo aniversario constituyó, por lo tanto, una ocasión propicia para volver a trabajar con uno de los legados más importantes de esta gestión: la colección del Museo. Por esta razón, el equipo curatorial del Museo propuso un importante trabajo con curadores externos, vinculados por sus trabajos de investigación previos con distintas problemáticas ligadas a este momento de la historia del arte en Rosario y articulados en la exposición a través de una serie de núcleos a un mismo tiempo autónomos y confluyentes. El resultado fue la recientemente inaugurada exposición Un museo moderno 1937-1945. Arquitectura, coleccionismo y gestión en el Museo Castagnino.

    El equipo curatorial de la otra sede del Museo, la ubicada en los ex silos Davis y dedicada específicamente al arte contemporáneo, también se sumó a los festejos con una gran exhibición organizada a partir de la revisita de su propia colección. La muestra Pública. Dos miradas sobre la colección contemporánea se inauguró en el Macro el 30 de mayo de 2017 y se desplegó en todos los pisos. En el marco de un proyecto más amplio orientado a facilitar y propiciar el acceso de un público cada vez más vasto a la colección del Museo, la muestra se divide en dos partes: una a cargo del equipo de trabajo de la institución y otra en manos de un curador invitado, el artista Marcos López. Fotógrafo, pintor y creador de instalaciones con una profusa actividad artística desde la década del ochenta, López asumió así un nuevo desafío consistente en proponer una mirada externa sobre la colección de arte contemporáneo.

    Frente a la propuesta y desde un principio, Marcos López redefinió el rol de curador. No era la primera vez que cumplía esta función pero, según sus palabras, en esta oportunidad decidió replantear el modo de llevarla a cabo. Al enfrentar las tareas propias del curador –crear un guion expositivo, seleccionar una serie de obras, diseñar un determinado montaje–, descartó la posibilidad de seguir una secuencia racional y premeditada para, en cambio, actuar de modo aleatorio con cierto grado de “irresponsabilidad”, siguiendo la propia “intuición”, en una especie de “juego infantil” (2017: 42-47). En el texto redactado para la guía de visita del Museo, Marcos López se refiere a la voluntad de armar una exposición desde “la coherencia afectiva, los recuerdos”, y de hecho, la muestra tiene muchos elementos autobiográficos. Por un lado, aparecen citas de la propia producción, tales como el gran cartel de Criollitas. Santa Fe (1996) que se ve en la ambientación creada para la sala del tercer piso, que retoma la imagen de la fotografía color pintada a mano que fue premiada en el Salón Nacional de Artes Visuales de 2010. Otra versión pictórica de esa fotografía formó parte de la exposición Debut y despedida, una muestra que también pasó por Rosario en 2014. En efecto, la cita en cuanto parte del proceso creativo constituye un gesto reiterado a lo largo de su producción.

    A su vez, la misma selección de los artistas que integran su propuesta de acercamiento a la colección se vincula íntimamente con su propia trayectoria en el espacio artístico. No por casualidad muchas de las obras elegidas para Pública llevan la firma de aquellos pares con quienes compartió experiencias y ámbitos de sociabilidad. La instalación construida en el segundo piso nos retrotrae al clima efervescente del Centro Cultural Ricardo Rojas en los noventa –del que participó activamente Marcos López– a través de referentes insoslayables de ese momento en el arte argentino como Jorge Gumier Maier, Feliciano Centurión, Alberto Goldestein y Omar Schiliro. La pintura geométrica de Gumier Maier (S/T, 1992) continúa más allá de los arabescos sinuosos del marco y avanza sobre una repisa. La gran copa de plástico y vidrio de Omar Schiliro (Salud, 1993) es intervenida directamente por Marcos López, quien se permite rodearla de otros tantos recipientes de plástico de tonalidades similares y da lugar a una nueva obra.

    De esta manera, y en cuanto curador encarnado en la piel del artista plástico, transgrede también con su accionar el concepto de autoría. ¿Cuáles son los límites del curador-artista en su acercamiento a otras obras? ¿Existen para Marcos López? Tanto cuando reelabora otras producciones como cuando las reúne en una ambientación, crea un conjunto que no puede definirse por la sumatoria de las obras seleccionadas, sino que tiene una existencia nueva y diferenciada de aquello que había sido dado en un principio. El colchón que aprisiona a una persona en Entreacto de Claudia Fontes adquiere otros sentidos al pender sobre vidrios rotos y junto a un linyera ficticio sugerido bajo una gruesa frazada.

    Esta operación de resignificación de obras de la historia arte argentino e internacional tan recurrente en el arte contemporáneo (Usubiaga, 2012) es llevada a cabo una vez más en las salas del Macro, cuando las imágenes de Adriana Bustos, Ananké Asseff y Marcelo Grosman quedan integradas a la vasta pintura mural que se despliega cubriendo todas las paredes. El río Paraná, que sirve de marco natural al Museo, parece ingresar en el tercer piso para homogeneizar diversas propuestas estéticas producidas por fotógrafos que, al igual que Marcos López, actualmente trabajan en Buenos Aires. Entre ellos, un video de Laura Glusman, una de las pocas representantes locales seleccionadas, muestra a una persona que nada contra la corriente.

    La decisión de congregar en la sala del primer piso a artistas tan distantes en el tiempo, el espacio y en un sentido estético, como Carlos Uriarte, Luis Benedit y Alfredo Londaibere, nos habla de la voluntad de pensar la historia del arte desde la subjetividad. Un imaginario consultorio de médico de los años cincuenta, probablemente impregnado de algún recuerdo, le permite a Marcos López reunir sobre un llamativo empapelado una serie de imágenes entre las que no podía faltar el representante del Grupo Litoral. La reinvención del pasado fue una de las estrategias que otro artista-curador llevó a cabo en este mismo museo. En la muestra Nuevos artistas del Grupo Litoral de 2008, Marcelo Pombo puso en diálogo su obra con la de algunos integrantes de este prestigioso grupo junto con otros pintores y escultores que a su entender eran dignos del mismo nivel de consagración.

    A lo largo de su trayectoria, Marcos López revisitó y se apropió de un modo personal e irreverente de obras de otros creadores proponiendo cruces inesperados entre tradiciones de la pintura y la cultura popular. Desde los años noventa, en la serie Pop Latino retomaba el cromatismo, el gusto por los íconos de la cultura de consumo y el espíritu festivo, aunque no desprovisto de una alta cuota de ironía y desencanto, del movimiento cultural homónimo de la década del sesenta. La parodia de las imágenes producidas en las metrópolis culturales atravesaba esa serie de fotografías en la que la estética pop era rebasada por los excesos del kitsch (González, 2003).

    Más cercana en el tiempo, poco antes de concretar el proyecto Pública en Rosario, su intervención en el marco de la muestra 200 años. Pasado, presente y futuro tuvo como resultado Ser nacional, un work in progress montado en el Centro Cultural Kirchner de Buenos Aires. La inmensa instalación, que se extendía a lo largo de la sala, incluía, entre fotografías suyas y de otros autores, objetos intervenidos, obras de artistas argentinos, como Antonio Berni, Pablo Suárez o Nicola Costantino, y referencias a figuras emblemáticas de nuestra tradición pictórica.

    Ambas muestras, casi simultáneas pero en distintos espacios, tienen en común no solo la cita como procedimiento estético e incluso la incorporación de obras propias y ajenas en un gran montaje, sino también la búsqueda identitaria. Si la exposición de Buenos Aires puede leerse como una construcción posible frente a la eterna y muchas veces infructuosa pregunta por la identidad nacional argentina, la muestra presentada en Rosario, tan cerca del lugar de origen de este artista santafesino, parece más un ensayo autobiográfico. Propone un recorrido por la colección del Macro planteado de un modo eminentemente subjetivo: a partir de los gustos personales, de las afinidades estéticas, de las experiencias, de los recuerdos, de los deseos.

    Segundo piso del Macro, obras de Omar Schiliro, Fabio Kacero y Marcelo Pombo.
    Instalación de Marcos López con obras de la colección, tercer piso del Macro.

    Créditos: Archivo Museo Castagnino + Macro, Rosario



    Referencias bibliográficas

    • González, Valeria (2003). “Las fotografías de Marcos López en el contexto del arte argentino de los noventa”. En Sub Realismo Criollo (fotografías color 1993-2003). Salamanca: Universidad de Salamanca, pp. 23-29.
    • López, Marcos (2017). “Pública”. En Guía de Visita. Castagnino + Macro, nº 30, pp. 42-47.
    • Usubiaga, Viviana (2012). “Variaciones sobre la historia de la pintura en las prácticas artísticas contemporáneas en Argentina”. En María Isabel Baldasarre y Silvia Dolinko (eds.), Travesías de la imagen. Historias de las artes visuales en la Argentina, vol. II, Buenos Aires: CAIA-Eduntref, pp. 391-414.

    La Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) ha realizado los mayores esfuerzos para localizar a los posibles titulares de derechos de las obras de terceros reproducidas en esta publicación. Por cualquier omisión que pudiera haberse dado por favor contactarse con revistadeestudioscuratoriales@untref.edu.ar.

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