• Puede que esta vez sea diferente. Martha Rosler

    Julieta Massacese

    En su primera visita a la Argentina la artista neoyorkina Martha Rosler presenta Puede que esta vez sea diferente, en el Centro de Arte Contemporáneo del MUNTREF con curaduría de Lucrecia Palacios. Se trata de una biblioteca feminista que puede ser consultada in situ, junto con una antología que reúne piezas de fotomontaje y video. En el marco de BIENALSUR, durante el tiempo de la muestra, el público es invitado a una serie de actividades y conversaciones públicas.

    En 2005 la artista donó su biblioteca personal al espacio de la plataforma e-flux, en Manhattan. Desde entonces la Biblioteca Martha Rosler es montada de forma itinerante en distintas ciudades de Estados Unidos y Europa. Más de 7000 títulos –que pueden ser revisados y parcialmente fotocopiados– son acompañados por debates, lecturas y conferencias. Estos mismos principios fueron aplicados a la construcción de la biblioteca feminista de Puede que esta vez sea diferente, con la diferencia de que en este caso la colección no proviene del archivo personal de la artista sino que fue construida a través de procesos de compra, donación y selección con la colaboración de la Red Interdisciplinaria de Estudios de Género y el Centro Interdisciplinario de Estudios y Políticas de Género de la UNTREF. 

    Para llegar a la biblioteca hay que pasar por la entrada del Apostadero Naval. Entre grandes espacios de circulación urbana y náutica –el recientemente inaugurado Paseo del Bajo y la Dársena 5 del Puerto de Buenos Aires– se encuentra el Centro de Arte Contemporáneo, en el recuperado Hotel de Inmigrantes. Anexo pero técnicamente fuera de Puerto Madero, el espacio posee una relación tensa y no completamente evidente con los procesos de gentrificación, que se suma a su lugar histórico destacado en los procesos de inmigración de nuestro país. Incluso allí, a escasos metros del agua, se hace al mismo tiempo evidente la planificación de Buenos Aires como puerto y su edificación concreta a espaldas del río.

    Al ingresar, la circulación se organiza en torno a una biblioteca de tres módulos, que se despliega frente a dos sillones y a algunas alfombras de colores. Las ventanas hacen posible la lectura con luz natural. En el fondo, un sillón adicional acompaña el sector audiovisual. Hay plantas en la sala y entre los estantes de la biblioteca, y una máquina fotocopiadora a disposición. La obra es literalmente una biblioteca, que funciona como tal y que luego será trasladada a la Universidad Tres de Febrero, donde podrá ser consultada de forma pública. Los libros están ordenados temáticamente: arte, maternidad, historia de las mujeres, sexualidad, política. La gran variedad de títulos cubre varias décadas; se mezclan clásicos, libros raros y ediciones recientes de producción local. La disposición invita a una interacción directa y simple con los materiales bibliográficos, y se espera que al finalizar la muestra se alcancen los 2000 ejemplares.

    En el marco de Puede que esta vez sea diferente, Rosler brindó una entrevista pública junto a Lucrecia Palacios, en la que conversaron sobre su producción artística. Tomando como disparador el manifiesto Feminismo para el 99% (Rara Avis, 2019) de Arruzza, Bhattacharya y Fraser, la artista también participó de un panel de debate sobre feminismo y temas pendientes, coordinado por María Inés La Greca, en el que junto a María Pía López y Anny Ocoró Loango indagaron la situación local y global de la movilización feminista. Clases, proyecciones de cortos, talleres de bordado y fanzines se suman a un amplio ciclo de actividades. 

    La atmósfera amigable de la sala, que se balancea entre un estilo institucional e íntimo, es ligera y sucesivamente puesta en tensión con las obras gráficas y audiovisuales de la artista, en particular en lo que respecta a su trabajo crítico sobre el espacio doméstico. La video-performance Semiotics of the Kitchen, de reproducción continua, se encuentra montada en un televisor de tubo de rayos catódicos con sonido ambiente que no llega a quebrar el clima de lectura; otros tres videos son proyectados en la pared y pueden ser escuchados por auriculares. Nada en la configuración espacial es agresivo, al contrario; la incomodidad surge al examinar la colección y las obras.

    La antología es a la vez propedéutica y completamente icónica, lo que nos permite asistir a distintos momentos de la producción de la artista. Sobre las paredes se encuentra una selección de su serie de fotomontajes Body Beautiful, or Beauty Knows No Pain [La belleza del cuerpo, o la belleza no conoce el dolor] producida entre 1966 y 1972. Tempranamente conocida por apropiarse del lenguaje de las mass-media, Rosler utiliza imágenes y procedimientos de las revistas de moda y de la publicidad para desenmascarar tanto sus condiciones de producción como sus efectos inadvertidos. Cargo Cult [Culto de carga]es un wallpaper que ocupa casi toda la pared: combina una escena portuaria de grúas y contenedores con primeros planos de mujeres que se maquillan, planos que son transportados y manipulados por los operarios. El ritual privado y cotidiano es maximizado a través de la saturación de imágenes y su puesta en contexto en términos industriales y de tráfico visual.

    En lo que respecta a las proyecciones, se destaca la pieza de videoarte temprano titulada Vital Statistics of a Citizen, Simply Obtained [Estadísticas vitales de una ciudadana, simplemente obtenidas] (1977), de casi 40 minutos de duración. En una ópera en tres partes, el video comienza con la voz en off de Rosler que recuerda que “el crimen burocrático puede ser brutal o simplemente devastador”. A continuación la artista es examinada de forma minuciosa por un médico, que toma nota distintos indicadores corporales y clínicos. La obra liga el papel aparentemente neutro de la ciencia, el estudio de los seres humanos y las agresiones recopiladas por el Tribunal Internacional de Crímenes contra las Mujeres en 1976. 

    Martha Rosler Reads Vogue [Martha Rosler lee Vogue](1982) es una performance emitida en vivo por Paper Tiger Television, una red colaborativa y de acceso público de Nueva York. Allí, con solo la mitad izquierda de la cara maquillada y frente a un tocador, la artista hojea la revista Vogue. Mientras pasa las páginas, Rosler se detiene en las imágenes y las comenta: “sexo, romance, amor, drama, celebridad (…) es misterio, es amenaza (…) es Vogue, de circulación global”. Mediante una proyección de diapositivas, la voz en off de Rosler continúa preguntándose qué es Vogue. Fragmentos de video presentan imágenes de trabajadoras de la industria textil, suena de forma irónica una alegre melodía de la banda de new-wave Blondie y mediante placas de texto, se aportan datos que exponen que el negocio millonario de la moda reposa sobre talleres de explotación principalmente ubicados en el “Tercer Mundo”. 

    Este tipo de preocupaciones y procedimientos son constantes en la obra de Rosler, quien siempre ha trabajado con la hipótesis de alterar el status quo doméstico y en general, el buen vivir de los hogares norteamericanos, como en su obra Bringing the War Home [Trayendo la guerra a casa] (1967-1972). La economía mundial, la guerra, los procesos de gentrificación, son temas sobre los que Rosler siempre regresa. De allí algunas afirmaciones como la que titula su obra de 2004 We Haven't Left The 70s [Nunca abandonamos los ‘70], en la que revisa la guerra contra Irak, que podrían sorprender por igual al público norteamericano como al argentino, aunque por razones diferentes. La artista, que se negó a participar de instituciones de arte oficiales hasta 1993, sostiene en su libro Clase cultural. Arte y gentrificación (Caja Negra,2017 [2013]):

    Las instituciones de arte obtienen beneficios al suscitar la atención de las fundaciones y de las agencias gubernamentales, pero los costos también son considerables. Los artistas, ya cómplices (a sabiendas o no) de la renegociación del espacio urbano para las élites, fueron llamados, hace tiempo, a involucrarse en el management social.

    La obra configura un espacio y una serie de acciones en el museo. Un espacio que necesariamente se mueve, como la biblioteca de la propia Rosler. En este caso se trata de una biblioteca en construcción que encontrará su lugar del otro lado de la Autopista General Paz. Una obra como una institución, un archivo, una relación social posible.

    Vistas de sala de la exposición Puede que esta vez sea diferente. Martha Rosler, MUNTREF Centro de Arte Contemporáneo, Buenos Aires. Fotografías de Jimena Salvatierra.
    Martha Rosler, Semiotics of the Kitchen, 1975, video blanco y negro con sonido, 6 min 19 s.
    Martha Rosler, Brides Romance Language, or Bianchi Bride. De la serie Body Beautiful, or Beauty Knows No Pain, fotomontaje, c. 1966-1972, 43 x 42,5 cm.
    Martha Rosler, Hothouse, or Harem (After Ingres). De la serie Body Beautiful, or Beauty Knows No Pain, fotomontaje, c. 1966-1972, 51 x 123 cm.
    Martha Rosler, S, M, L, or Kayser Perma-Lift. De la serie Body Beautiful, or Beauty Knows No Pain, fotomontaje, c. 1966-1972, 52,5 x 63 cm.

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    • Rosler, Martha (2017 [2013]). Clase cultural. Arte y gentrificación. Buenos Aires: Caja Negra.
    • Arruza, Cinzia; Tithi Bhattacharya y Nancy Fraser (2018). Feminismo para el 99%. Buenos Aires: Rara Avis.

    La Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) ha realizado los mayores esfuerzos para localizar a los posibles titulares de derechos de las obras de terceros reproducidas en esta publicación. Por cualquier omisión que pudiera haberse dado por favor contactarse con revistadeestudioscuratoriales@untref.edu.ar.

Curadurías

ver más