• Año 6 N° 9 PRIMAVERA 2019

    Presentación

    Diana B. Wechsler

    En el primer número, cuando presentamos nuestros propósitos, decíamos que “dada la complejidad de esta nueva zona de indagación, en la intersección de lo que genéricamente llamaremos estudios culturales, visuales e histórico-artísticos, definida como estudios curatoriales, esta revista busca convertirse en plataforma para la presentación de trabajos, establecimiento de debates y promoción del desarrollo de este tipo de indagaciones”.

    Así, al cabo de estos años, la revista Estudios Curatoriales ha buscado instalar una variedad de miradas y desde ellas algunos debates a partir de la perspectiva precisa de aquello que entendemos como curaduría de investigación. Artículos como los de Daniel Link y Raúl Antelo, en el primer número, pusieron una voz fuerte sobre las lógicas del arte contemporáneo –que se retomaron en números sucesivos con otros aportes–, en tanto el dossier sobre coleccionismo a cargo de Talía Bermejo situó uno de los temas de estudio vigentes centrándose en la tensión entre las perspectivas diferenciadas entre un gesto coleccionador destinado a una institución pública, a un consumo privado o a las perspectivas de un investigador. En la sección diálogos, la voz de Christian Boltanski aportó una mirada singular sobre la contemporaneidad. 

    A partir de esta presentación en sociedad, los números siguientes asumieron otros ejes temáticos propuestos como hipótesis de trabajo que en ningún caso buscaron cerrar debates, sino, por el contrario, aspiraron y aspiran a abrir otros nuevos: desde el número dedicado a bienales, pasando por el número especial bajo la consigna de pensar con imágenes, en el que integramos el trabajo de Georges Didi-Huberman, primus inter pares en esta cuestión; invitamos luego a Miguel Dalmaroni a coordinar un dossier en el que se plasmara la intersección entre arte y literatura. Entre tanto, se siguieron sumando las voces de artistas en diálogo como Luis Felipe Noé y autores como Ticio Escobar que repusieron otros “entres”, en su caso el del arte popular y el arte contemporáneo. Arte y memoria, arte y tecnología, arte y ciencia, políticas de género y prácticas curatoriales son otras de las tensiones que buscamos presentar para contribuir a establecer problemáticas, enriquecerlas y abrir cuestiones de cara a futuros proyectos. 

    En este número recogemos, a partir de la propuesta de Benedetta Casini, estudios que tuvieron como punto de partida investigaciones de tesis así como otros que se centraron en la experimentación curatorial en relación con la posibilidad de activar con nuevas preguntas colecciones concretas, como los trabajos de Sebastián Vidal Mackinson en el Museo Sívori, los de Juan Ricardo Rey, Pablo La Padula y Joshi Radin, enfocados en series de tradiciones científicas del pasado y sus modos de representación de la naturaleza. 

    Porque creemos que la práctica curatorial puede ser pensada dentro de los procesos de investigación en artes visuales como el laboratorio en el que se ensayan aspectos que se hacen visibles en el espacio real, en la interacción entre artistas, entre artistas y curadores, en las instituciones o en el espacio público, y entre todos estos actores y los públicos, es que invitamos a leer esta publicación y a sumarse dialogando con ella, generando nuevas posiciones y aportando otros textos que contribuyan en la construcción de este campo de trabajo en permanente expansión.

Curadurías

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