• año 2 Nº2 primavera 2014

    Editorial

    La curaduría, un laboratorio para las ideas.

    Diana B. Wechsler

    Desde hace ya muchos años, la curaduría se presenta en mi práctica profesional como un laboratorio, como ese espacio en el que experimentar y poner a prueba las hipótesis de trabajo que buscan pensar desde el presente distintas dimensiones de la contemporaneidad sin desatender las resonancias que la historia, el pasado, tenga en ellas.

    Desde esta perspectiva –por invitación de Aníbal Jozami, rector de la Universidad Nacional de Tres de Febrero– desarrollé el plan de estudios que dio lugar a la Maestría en Curaduría en Artes Visuales y a la formación allí de equipos de investigación en las áreas que en ella convergen. Asimismo, y como parte de ese emprendimiento, se fueron desarrollando otros espacios en articulación con el de formación que emprendimos y se fueron asociando distintos proyectos de exposiciones llevados a cabo en el Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Muntref) como campo de indagación y formación.

    En la línea de estos emprendimientos, se despliega además, en una doble acción, el área de Estudios Curatoriales en desarrollo en el marco del Instituto de Investigaciones en Arte y Cultura Dr. Norberto Griffa (también en Untref) y esta revista, que busca dar visibilidad y poner en debate diferentes perspectivas de análisis tendientes a dar forma a esta nueva área de investigación.

    Así, el primer número destinó su dossier al coleccionismo ofreciendo perspectivas de investigación que avanzan sobre el análisis de diferentes corpus de obras a la vez que estudian los distintos modos de abordar esa práctica sociocultural de distinción, tanto en clave histórica como contemporánea.

    En este segundo número, elegimos dedicar el dossier a las bienales y a otro tipo de eventos internacionales periódicos de similares características dado que se presentan como espacios privilegiados para observar las formas en que se ponen en juego cuestiones de presentación y representación en los relatos curatoriales que en estos lugares se despliegan. Se eligieron casos en los que el formato bienal se ponía en cuestión, como el de la VII edición de la Bienal del Mercosur, o en los que el problema de establecer un relato se expandía de manera especialmente potente, tal el caso de la Bienal de Venecia curada por el equipo presidido por María de Corral o el de la última edición a cargo de Massimiliano Gioni. Con ellos, además, un análisis de Documenta por Valeria González y los planteamientos de dos curadores en diálogo: Alfons Hug, por un lado, y Victoria Northoorn, por otro.

    La misión de esta publicación es, además, ofrecer avances sobre otros temas vinculados a la labor de la curaduría de investigación; por eso incluimos el texto de Miriam Basilio sobre las exposiciones en las historias del arte, de la mano de los museum studies; retomamos la cuestión del coleccionismo y la construcción de narraciones curatoriales a partir del ensayo de Ana Garduño y el de Francisco Lemus. Finalmente, se incluye el estudio de Jaime Vindel, “Apuntes en torno a una exposición de arte y política”, en el que revisa la experiencia de curaduría colectiva llevada a cabo por la Red de Conceptualismos del Sur en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), que itineró luego al Museo de Arte de Lima y que se presenta desde en mayo en Buenos Aires en las salas del Muntref-CAC: Perder la forma humana.

    De esta manera, si la curaduría se presenta como un laboratorio de ideas en el que poner en juego pensar con imágenes, esta revista busca en cada número revisar y reflexionar sobre esas prácticas para seguir profundizando el campo de los estudios curatoriales, un espacio en construcción.

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