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24-04-17
EL ADIÓS A UN INNOVADOR INCANSABLE, JUAN CARLOS ROMERO

 Juan Carlos Romero afirmaba en una de sus numerosas charlas públicas que la educación artística en la actualidad “necesita de instituciones que permitan incorporar los nuevos materiales y tecnologías a los ya tradicionales; que permitan acceder a un conocimiento integral y más complejo. Las prácticas artísticas contemporáneas están indicando un posible camino a seguir.(…)  El artista actual, más que un artesano que posee habilidades manuales tendrá que ser un individuo provisto de ideas y de estrategias. También tendrá que conocer nociones de gestión empresarial y económica, así como algunas pautas de comunicación, y la inevitable incorporación de los llamados nuevos medios, que por ahora son la fotografía, el video y las técnicas digitales. Con estas nuevas herramientas y una permanente visión actualizada del lugar donde se mueve el artista, la educación artística solo podrá estar presente si entiende que el proceso de cambio de la actualidad es permanente. Donde las certezas ya no funcionan como interpretación del mundo, y que la globalización, con todos sus vicios y virtudes, es hoy lo que debemos entender (…)” .

 Por este compromiso con el presente, por esa claridad de pensamiento que lo convirtió tempranamente y de manera sostenida en un artista e intelectual crítico, Juan Carlos Romero fue uno de los artistas contemporáneos que se acercaron a la UNTREF y con quién nos fue muy enriquecedor y grato trabajar en colaboración tanto en diálogos como en uno de los grandes proyectos de su vida:  el Archivo Romero. Sentimos su muerte, y nos comprometemos a mantener vivo su proyecto intelectual.  

 Hacemos nuestras las palabras de Julio Flores quién señaló : 

 “Juan Carlos Romero había nacido en 1931 en Avellaneda. Comenzó como obrero, pero se convirtió en delegado metalúrgico. Después estudió arte, ganó premios, ejerció la docencia superior, promovió complejas actividades artísticas con grupos profesionales, sociales, gremiales, docentes, fue reconocido como artista gráfico y obtuvo los premios más importantes de Argentina, pero para él eso no significaba la línea de llegada. Porque entonces multiplicó su accionar como creador, gestor, promotor cultural y docente abarcando un amplísimo espectro de producción en la transmisión de signos visuales generando ideas artísticas, conceptuales y participativas. Se lo recordará seguramente en su capacidad de innovar los modos de comunicar gráficos y en el aliento constante a la creación de los colectivos artísticos. Señalar todo eso significa que fue un realizador político. Sus colecciones de objetos, impresos, afiches y fotos forman archivos infinitos donde dejó todo registrado. Pero ahora, en el pequeño espacio de las artes argentinas ¿quién alentará la intervención innovadora y la respuesta colectiva, participativa y gráfica haciéndose cargo del rol que Juan Carlos Romero sostuvo hasta el 22 de abril de 2017”.

 La Unión Nacional de Artistas Visuales también expresó su gran pesar y lo compartimos:

“No lloramos la irremediable muerte; nos duele el vacío que deja como uno de los mejores artistas argentinos, cuyo quehacer creador articulaba el siglo XX con el presente. Con aire de antiguas voces libertarias fue el artista gráfico de la palabra que potenciaba en el afiche callejero. También el animador de performances en los espacios públicos o el artista que empleaba su propio cuerpo como objeto de arte provocador y revulsivo. Pero esencialmente fue un artista que transformaba nuestro oficio mudo en vocero defensor de la libertad y la democracia para romper el silencio que suele imponerse sobre las injusticias sociales. Como artistas vivientes sepamos cuidar su legado” .