• Presentación

    Es común enredarse en discusiones sobre la relación entre arte y política o sobre la existencia de un arte político; si se trata de arte o de política o, más aún, si por ser político es arte. Es habitual también que se confunda el carácter político de un artista y sus obras con las declaraciones que pueda emitir a nivel personal. Este tipo de contradicciones omite que un arte tiene que ver con su tiempo y sus problemáticas en la medida del compromiso que el artista ponga en su obra. De ese compromiso que implica actualidad surge la vinculación del artista con su tiempo, y la identificación con el presente es lo que da al arte la posibilidad de proyectarse en el futuro.
    Graciela Sacco es, en estos términos, una artista que expresa un compromiso con las problemáticas de su tiempo; por eso apostamos a su posibilidad de seguir vigente en el futuro y a la proyección de su obra; obra que analiza impersonalmente problemáticas que el tiempo actual plantea al ser humano, independientemente de su identidad singular. Se identifica, entonces, de alguna manera, con aquello que decía Walter Benjamin respecto a que era más difícil honrar la memoria de los sin nombre que la de las personas conocidas. Sacco no honra la memoria, pero plantea sus problemáticas y, siguiendo aquel razonamiento, se dedica a la construcción histórica. Al analizar la obra de un artista, también se plantea cómo expresa aquello que quiere decir, con qué grado de experimentación o de innovación, en relación con su época, se maneja para su creación.
    En el caso de nuestra artista, encontramos una búsqueda permanente de nuevos medios, técnicas y materiales; esto hace que las imágenes que crea nos maravillen tanto por su contenido como por la originalidad de sus formas.
    No es necesario abundar para entender por qué su primera muestra retrospectiva en la Argentina se hace en el museo de una universidad, la UNTREF, que intenta destacarse tanto por el compromiso con su tiempo y su realidad como por la búsqueda constante de la innovación y la creatividad.
    Felicito a Graciela por la calidad de las obras que ha reunido y creado para esta muestra y a la curadora Diana Wechsler por una nueva demostración de la excelencia y profundidad con la que encara sus tareas curatoriales. Agradezco también, una vez más, a todo el personal del MUNTREF por su esfuerzo y dedicación.

    Aníbal Y. Jozami
    Rector UNTREF | Director MUNTREF

  • Sobre la muestra

    La medida del deseo no puede ser capturada, afirma Graciela Sacco cuando reflexiona sobre el derecho de cada individuo a tener disponible al nacer, al menos un metro cuadrado de tierra para su desenvolvimiento. Pero esa medida estrecha, que permitiría enterrar a un hombre de pie, es sólo un punto de partida, una hipótesis de trabajo. El resto son preguntas que acercan la certeza de que hay cosas que no se pueden medir, hay dimensiones que no se pueden circunscribir dentro de ningún espacio normalizado: el deseo, una de ellas.
    Sin embargo, es posible, si no medir, al menos acercarse a través de algunas descripciones a ciertas condiciones del deseo, a su vasta intensidad. La exposición Nada está donde se cree… es el resultado de un deseo compartido destinado a re-ocupar un espacio, el del viejo Hotel de Inmigrantes. Sitio potente, cargado de presencias fantasmales, el Hotel… se integra en los relatos de migrantes como sitio de pasaje, lugar bisagra entre el mundo de donde se llega y el territorio por descubrir. El Hotel… es donde se aloja, temporalmente la obra de Graciela Sacco. Su trabajo ha rondado los tránsitos, las migraciones, los exilios, la conflictividad social, las distintas batallas cotidianas. Elegir este lugar como el sitio específico en donde por unas semanas albergar su mundo implica,de algún modo, redefinir su trabajo desde el espacio y viceversa, señalar el sitio con la obra de Sacco.
    Esta exposición antológica/sitio específico, emerge de la operación de selección de obras y a su vez, del rediseño de unas y la emergencia de otras que asaltan al público por primera vez. La experiencia ante las obras y el tránsito por los espacios en los que están emplazadas es singular, subjetiva, se ubica en el tiempo ahora de cada espectador. Por eso, más allá de la reunión de trabajos de distintos períodos, la muestra se sitúa en un presente continuo actualizando sus sentidos e interpelando diferencialmente a cada visitante.
    Aquí reside la medida de nuestro deseo, en la posibilidad de contribuir con este proyecto en la construcción de un espacio de pensamiento, algo que aspiramos a disparar en la muestra. Sabemos que cada imagen lleva en su tiempo ahora una infinidad de otros presentes que permanecen latentes hasta que la mirada del espectador los active, la experiencia de selección y montaje que dio lugar a este relato curatorial construido con la obra de Graciela Sacco busca desactivar la inercia de la mirada y avanzar sobre la incertidumbre, con la certeza de que Nada está donde se cree…

     

    Diana B. Wechsler, curadora

  • Obras

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