ECUALIZAR PARA LA VIDA

Los estudiantes de Ingeniería de Sonido realizaron una práctica de grabación con músicos profesionales tocando en vivo.

02-05-2017

Se suele asociar al ingeniero de sonido con un técnico detrás de una consola pero, tal como lo plantea Amílcar Gilabert, titular de cátedra de la materia Grabación I en la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), la profesión es en realidad algo muy distinto. “En nuestro trabajo las herramientas más importantes son el oído y la memoria sonora que vamos construyendo a través de ese oído”, dice este profesor que ya es una leyenda en el arte de grabar músicos.

Habiendo trabajado con artistas de la talla de Luis Alberto Spinetta, Charly García y Mercedes Sosa, Gilabert acumuló una gran experiencia, y eso es lo que busca transmitirles a sus estudiantes. Por eso organizó en el Auditorio de la Sede Caseros II una práctica de grabación de día completo junto al pianista Mario Parmisano y su banda.

“Algo como esto cambia mucho la dinámica de la clase. Los chicos ya no están sentados en un aula, quietos; todos se pusieron a ayudar en el armado de la actividad y se dividieron las tareas”, comentó por su parte Pablo Margaretic, docente de la asignatura.

Lo importante para Gilabert era que los alumnos pudiesen presenciar y participar de todo el proceso. “No es habitual que vengan músicos profesionales a tocar para nosotros, y lo que estamos haciendo acá es tratar de capturar su alma sonora, en el más despojado de los terrenos, sin ecualizadores ni compresores”, indicó.

“Es un lujo poder aprender con estos músicos”, apuntó el estudiante Leandro Nardi. Es que, entre otras cosas, Parmisano llevó la obra de Astor Piazzolla por todo el mundo, tocó con estrellas del jazz como el guitarrista Al Di Meola y fue director musical de cantantes populares como Estela Raval. “La tarea que está haciendo Amílcar me parece fantástica, porque es integrar a los chicos al mundo de los músicos. La idea es que puedan ver cómo interactuamos entre nosotros, que estén en la cocina”, expresó el pianista.

“Es la primera vez que tenemos esta experiencia. Llegamos temprano y nos pusimos a armar los cables y las disposiciones de los micrófonos, vimos cuáles eran las necesidades que tenían los músicos, algo que no podés prever si no estás en el lugar”, explicó a su vez el estudiante Iván Gómez.

Consultado acerca de la carrera Ingeniería de Sonido, Gilabert contestó que está orgulloso de los estudiantes. “Te exprimen el cerebro con preguntas”, aseguró, y destacó los variados campos de inserción laboral que tiene la profesión.  

“Hace poco hemos tenido en Tierra del Fuego un graduado nuestro que fue director técnico del primer implante coclear en un niño realizado en dicha ciudad. Porque una cosa es arreglar un ambiente o un escenario, pero cuando está en juego la vida o la felicidad del otro es mucho más maravilloso”, añadió.

“Con el pasar de los años, al recorrer la carrera, por lo general los estudiantes se sorprenden con las aplicaciones de la Ingeniería de Sonido”, explicó su coordinador, el Ing. Alejandro Bidondo.

“Las tres ramas en que está dividida la carrera (Acústica y Electroacústica; Electrónica de Audio; y Grabación y Sonido en Vivo) ofrecen innumerables oportunidades para descubrir fenómenos y experiencias apasionantes, y permiten que el egresado pueda ejercer una gran cantidad de actividades que son atravesadas transversalmente por saberes de esta ingeniería”, completó Bidondo.

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