La genética al servicio de los derechos humanos

El testimonio de las Abuelas de Plaza de Mayo y los nietos recuperados

10-05-2017

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, junto a los especialistas Víctor Penchaszadeh, Salvador Bergel y Alan Iud, y los nietos recuperados Victoria Montenegro y Jorge Castro Rubel, participó del acto de cierre del Primer Curso de Genética y Derechos Humanos dictado en la UNTREF.

“Cada nieto que encontramos es una reparación social”, dijo Estela de Carlotto al relatar la lucha que lleva adelante con las Abuelas de Plaza de Mayo desde hace cuarenta años. “Ninguna de nosotras ha tenido manifestaciones de rencor o revancha, porque lo que nos une en nuestra búsqueda es una conciencia de amor”, explicó en el cierre del primer curso de Genética y Derechos Humanos organizado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF).

Ante el auditorio colmado de la Sede Rectorado Centro, Carlotto recalcó que en esa búsqueda los científicos jugaron un papel muy importante. “Al no estar los padres, no sabíamos si era posible confirmar los vínculos de parentesco. Viajamos a Nueva York y nos asesoramos con algunos genetistas y médicos forenses, entre ellos Víctor Penchaszadeh, y el resultado fue positivo”, contó la referente de Abuelas.

Penchaszadeh, director del curso de la UNTREF, contactó por esa época a las Abuelas con la genetista estadounidense Mary-Claire King,  quien logró llegar a lo que luego se conocería como “Índice de abuelidad”, un procedimiento científico por el que se puede determinar la filiación de un niño con el análisis de material genético de sus abuelos y abuelas.

A partir de esa experiencia se creó en 1987, en Argentina, el Banco Nacional de Datos Genéticos, una iniciativa que permite el esclarecimiento de crímenes de lesa humanidad.

La sangre de la verdad

“En nuestra sangre está la prueba del delito”, dijo la nieta recuperada Victoria Montenegro al referirse a los conflictos internos que atravesó cuando aparecieron las primeras sospechas de que era hija de desaparecidos y tuvo que someterse a los estudios genéticos. 

Montenegro indicó con lujo de detalles cómo fue criarse con sus apropiadores, que le mintieron diciéndole que era hija biológica suya y que la habían salvado de la “subversión”.

“Creí eso durante mucho tiempo. Supuestamente yo había nacido cuando mi apropiador, Tetzlaff (Hernán Antonio Tetzlaff), estaba en un desfile militar que honraba a los defensores de la patria. Más tarde me iba a enterar que él había comandado el operativo que asesinó a mis padres”, contó. “Me costó mucho aprender que uno puede reconstruirse desde la verdad y de ese modo ser libre”, aseguró.

Junto a ella estuvo Jorge Castro Rubel, que a diferencia de Montenegro nació en cautiverio en la Escuela de Mecánica de la Armada, pero que, como Victoria, tuvo que atravesar un proceso complejo.

“Fui negador hasta los 37. Aunque uno vivió en una mentira, reivindico algunas de las cosas que pasé en esos años. Mi caso fue distinto. Creo que mi formación como sociólogo, y lo que conocía de la dictadura, me dio la posibilidad de sentirme cerca de mis verdaderos padres y de su militancia”, dijo el joven. Y añadió que repensar la historia de uno nunca se acaba.

“Además de los uniformados, hay responsabilidad de los civiles que anotaron como hijos propios a esos niños. Cometieron un delito porque atentaron contra su verdadera identidad”, acotó Carlotto.

Contra el 2 x 1

Sobre el final, Estela aludió al reciente fallo de la Corte Suprema conocido como 2 x 1 que habilita la liberación de los genocidas. “La democracia que tanto nos costó recuperar está retrocediendo. La iglesia habla de reconciliación, pero eso no es posible. Nosotros no hemos ofendido a nadie y nos han agraviado en lo más sagrado, matando a nuestras familias. Lo que no se juzga, se repite”, expresó.

Sin embargo, se mostró esperanzada. “Tendremos los pies cansados y usaremos bastones. Quiero decirles que eso es porque nunca nos arrodillamos. Y los que van a seguir con esta lucha son los jóvenes. Ellos tienen muy en claro lo que pasó y el papel que juegan hoy en el mantenimiento de la memoria, la verdad y la justicia”, concluyó.  

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